MUSEO CERRO TUSA ZENUFANÁ

 

MUSEO CERRO TUSA ZENUFANÁ 
El Museo Cerro Tusa Zenufaná, ubicado en el pasaje peatonal del casco urbano del municipio de Venecia, es de suma importancia en interpretación arqueológica, histórica y antropogénica más relevante del suroeste antioqueño. Este espacio custodia, exhibe y divulga una colección aproximada de 300 fragmentos y piezas cerámicas y líticas catalogadas, pertenecientes al estilo cerámico Marrón Inciso (asociado al periodo Quimbaya Temprano o Clásico, entre el 0 y el 800 d.C.).

Allí se encuentran diferentes artefactos utilizados por los Zenufanáes: alcarrazas a doble vertedera, poporos para el consumo ritual de coca, figurinas antropomorfas y zoomorfas, cuencos fitomorfos y acorazonados, vasijas miniatura, hachas de piedra pulida, herramientas de molienda, mapas de la red de caminos prehispánicos y paneles didácticos que detallan el comportamiento cosmológico, ritual y comercial de las sociedades agro-alfareras que habitaron la cuenca del río Cauca y la quebrada Sinifaná.


Creación del Museo
La preservación del patrimonio arqueológico en Venecia se remonta a la década de 1940, cuando las maestras Leonor Ángel y Margarita Cardona conformaron una primera muestra museográfica en la Escuela de Niñas, la cual desafortunadamente desapareció con el tiempo.

Posteriormente, miembros del Centro de Historia de Venecia rescataron y conservaron tiestos y piezas aisladas. Sin embargo, la consolidación científica del actual Museo Cerro Tusa Zenufaná surgió como resultado directo de más de dos décadas de investigaciones arqueológicas continuas (1997-2019) dirigidas por el arqueólogo Pablo Aristizábal Espinosa (PhD de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, EHESS).

El museo se estructuró e inauguró en el año 2019. Su creación respondió a la necesidad urgente de salvaguardar el material rescatado en las excavaciones, evitar el saqueo o "guaquería" de los sitios sagrados, contextualizar los hallazgos ante la comunidad local y servir como antesala interpretativa para la declaratoria del Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa (Ordenanza Departamental No. 01 de 2019), un área protegida de 135,06 hectáreas.


Vestigios Arqueológicos
​Los artefactos expuestos en el museo no eran simples utensilios domésticos; la gran mayoría formaba parte de un sofisticado ajuar ritual y ceremonial. Para los Zenufanáes y sus antepasados del Periodo Temprano, estos objetos desempeñaban un papel central en la interacción entre el mundo terrenal y el divino:

○ ​Alcarrazas a doble vertedera con asa puente: Vasijas cerámicas diseñadas con dos picos e interconectadas por un asa. Eran utilizadas exclusivamente para almacenar, transportar y fermentar bebidas sagradas (como la chicha de maíz) consumidas en banquetes rituales y fiestas comunitarias de siembra o cosecha.

○ ​Poporos cerámicos: Recipientes destinados a contener la cal de conchas marinas o rocas calcáreas mermadas, necesaria para el "mambeadero" o consumo ritual de la hoja de coca. El poporo simbolizaba el pensamiento, la conexión chamánica y el diálogo con las deidades.

○ ​Figurinas femeninas ("Venus") y seres antropozoomorfos: Estatuillas de barro que representan mujeres con rasgos sexuales acentuados o figuras híbridas (humanos con rasgos de murciélagos o felinos). Las figurinas femeninas simbolizaban la fecundidad humana y la fertilidad de la Madre Tierra, utilizadas en ritos de iniciación femenina (primera menstruación) y propiciación agrícola. Las formas zoomorfas encarnaban a los guardianes del mundo subterráneo o la transformación chamánica. 

○ ​Cuencos acorazonados, fitomorfos y vasijas miniatura: Recipientes finamente pulidos con formas de corazones o frutos locales. Servían como contenedores de ofrendas líquidas o sólidas depositadas en honor a los dioses de la lluvia y la oscuridad.

○ ​Hachas de piedra pulida y manos de moler: Las hachas, elaboradas en rocas seleccionadas por su tonalidad verdosa, tenían una función mayoritariamente simbólica o votiva, ya que el color verde representaba el agua, la vegetación y la vida. Las manos de moler y metates se empleaban para la trituración de granos de maíz, plantas medicinales y pigmentos minerales.


​Los Sitios de Culto y su Significado
​El significado de estos objetos se comprende a través de la geografía sagrada que habitaban:

– ​Cuevas de Santa Catalina (Portal al Inframundo): Formación de bloques volcánicos (organales) en la base del Cerro Tusa. Constituyen el centro ritual donde se halló la mayor cantidad de material. Para los indígenas, la cueva representaba el útero de la Tierra y el tránsito al Inframundo. Allí realizaban "pagamentos": rituales en los que quebraban o "mataban" intencionalmente las vasijas cerámicas contra las rocas como un acto de reciprocidad y sacrificio para renovar los ciclos del universo.

​– Altar de las Ofrendas y la Diosa de los Espejos: Monolito con escalones labrados que ascienden a una plataforma, ubicado cerca del Parque Cerro Tusa Comfama. Frente al altar, al elevar la mirada, emerge de la montaña la "Diosa de los Espejos" o "Cara de la India", un perfil rocoso natural. Este espacio funcionaba como un templo abierto y anfiteatro de acústica privilegiada para ceremonias colectivas.

– ​Petroglifos (La Amalia y Vereda Arabia): Grabados en roca ubicados junto a fuentes de agua. En la vereda Arabia destaca el "Dios Rana", una figura antropomorfa tallada en el cauce de la quebrada que funcionaba como medidor astronómico-hidrológico del caudal del agua y espacio para ritos de fertilidad.

​Origen, Prospección y Traslado de las Piezas
​Las colecciones del museo provinieron de intensas prospecciones y excavaciones científicas realizadas en las Cuevas de Santa Catalina, los organales de Titiribí, el sitio Colina Cementerio No. 1 (Finca Torreblanca) y diversos tramos del Camino Antiguo Venecia-Bolombolo.

​El proceso de descubrimiento y recuperación abarca distintas etapas históricas:
● ​1936: El Dr. Alfredo Cock Arango descubre y documenta por primera vez los monolitos del Altar Ceremonial, la Cara de la Diosa, la Silla del Cacique y el Dios Rana de la quebrada Arabia.

● ​1969: El antropólogo Graciliano Arcila Vélez realiza los primeros estudios académicos sobre los vestigios en los municipios de Titiribí y Venecia.

​● 1997–2019: El arqueólogo Pablo Aristizábal Espinosa desarrolla la investigación científica rigurosa del territorio. Mediante técnicas de estratigrafía, rescate arqueológico y monitoreo, miles de fragmentos cerámicos y piezas líticas fueron extraídos cuidadosamente de los depósitos sedimentarios de las cuevas. 

​Posterior a su excavación, los materiales se trasladaron a laboratorios especializados en Medellín y al extranjero. Muestras de cerámica de las Cuevas de Santa Catalina fueron sometidas a dataciones por termoluminiscencia en las universidades de Durham y Oxford en Inglaterra, confirmando su antigüedad entre los años 200 y 600 d.C. Tras los procesos de limpieza, clasificación tipológica, consolidación y restauración, el conjunto de piezas fue devuelto y embalado bajo estrictos protocolos de conservación preventiva para ser entregado en custodia permanente al Museo Cerro Tusa Zenufaná en el casco urbano de Venecia.
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Composición y Técnica de Manufactura de la Alfarería y Lítica.
​El estudio detallado de la vajilla Marrón Inciso revela un profundo dominio técnico de la alfarería y la lapidaria por parte de los artesanos prehispánicos:

○ ​Pasta y Desengrasantes (Antioplásticos): Arcillas locales ricas en minerales, mezcladas intencionalmente con desengrasantes como arena fina de río, cuarzo molido y partículas de mica. Esta mezcla evitaba el resquebrajamiento y agrietamiento de las piezas durante el secado y la quema.

○ ​Técnica de Modelado: Elaboración manual mediante la técnica de enrollado (rollos de arcilla superpuestos) y modelado directo, sin uso de torno.

○ ​Tratamiento de Superficie y Decoración: Decoración incisa realizada en estado de "cuero" (antes de la cocción) mediante herramientas punzantes para trazar patrones geométricos, puntos, punteados en franjas y líneas cruzadas. Aplicaciones en relieve (motivos fitomorfos y zoomorfos como ranas o murciélagos). Alisado y pulido intensivo con cantos rodados de río para lograr brillo en la superficie.

○ ​Engobes y Pigmentos: Aplicación de capas delgadas de arcilla líquida coloreada (engobes) mezclada con óxidos de hierro para dar tonalidades rojizas, marrones y ocre.

​○ Cocción: Hornea en fosas abiertas o piras de combustión directa a temperaturas controladas entre los 600 °C y 800 °C, bajo atmósferas mixtas (oxidantes y reductoras) que otorgaron a la cerámica su característico color marrón e inciso decorativo.

​○ Composición Lítica: Fabricación de herramientas mediante el tallado, percusión y abradido pulido de rocas metamórficas e ígneas (andesitas, basaltos y esquistos verdes) de alta dureza.

En definitiva, para vivir una experiencia cultural completa y conocer a fondo nuestra historia, te recomendamos conocer el Museo y recorrer el municipio de la mano de la empresa Viva Pueblo, con nuestros guías locales expertos vivirás prestigios patrimoniales que hacen de nuestro destino un lugar verdaderamente único.